Cuando me olvido de acariciarte
Me emocionan y me enternecen Martha,
los días en los que como ayer,
me reclamas humildemente las palabras
con las que te demuestre mi querer.
Yo te amo mucho Martha mía;
es así y nunca lo debes olvidar;
solo que en circunstancias varias,
me abstraigo de esas caricias expresar...
Puede ser la costumbre o el cansancio,
o el enfrascarme en otra conversación;
pero no dudes Martha de que siempre
está tu amor presente en mi corazón.
Allí tu un día delicadamente lo pusiste
como se coloca una ofrenda ante un altar;
allí ha germinado y han nacido flores,
donde solo había muerte y soledad...
Perderika
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